El juego de los dados tiene un origen milenario. Ya se lo menciona en la epopeya mitológica hindú Mahabharata.
Se sabe que también fueron usados en Grecia y Roma, ya que no solamente se encuentran menciones escritas de este juego, sino que se han hallado objetos decorados y vasijas pintadas con escenas de personas jugando a los dados.
En Roma se le daba al juego de dados el nombre de alea, que significa azar o suerte.
Originariamente se jugaba con una taba o astrágalo de algún animal. Luego comenzaron a hacerse de marfil o hueso, aunque también se encontraron dados hechos en vidrio, bronce o algún tipo de piedra semi preciosa.
Los romanos denominaban a estas piezas tessera lussoriae, que significa “ficha de juego”. También recibían el nombre de tessera las piezas planas con inscripciones, realizadas en materiales variados como madera, marfil o metal, que se usaban con diversos fines (símbolo de un contrato, sello de amistad, contraseña)
